Hasta la irrupción de las redes sociales, la mayor parte de contenido textual en la web eran artículos/posts/noticias. Si bien cada uno guarda diferencias en alcance, significado, validez, seriedad, rigor y demás valores morales y profesionales, estos tres tipos de texto guardan gran similitud en la forma de comunicarse. Están compuestos por:
Titular.
Metadatos (fecha, autor, etiquetas, etc.).
Cuerpo de la noticia.
Opciones de la noticia (compartir, imprimir, tamaño de la tipografía).
Todavía se juega con la distribución de estos elementos entre sí y en la página, estudiando la forma óptima para lograr la mayor fluidez comunicativa.
El titular está claro que debe ser lo primero, con una letra bien grande. El problema viene para saber qué debe ir después. Las opciones son tan variadas como válidas. Miento, hay opciones que no tienen sentido. Una de ellas, la he encontrado en el periódico Levante – EMV: mostrar las opciones para aumentar o disminuir el tamaño del texto al final del artículo –más que eso, detrás de la publicidad que “cierra” el mismo. El usuario encuentra esas opciones al finalizar, al haber leído ya, el artículo.
Como punto a favor, la opción de enviar página, en esa misma posición final, “fuerza” a que el lector se dirija al final del artículo, momento en que teóricamente acaba de leer, para poder enviar la noticia por email.
¡Bonus quisquilloso! Un último punto final en referencia a la calidad del texto de las opciones: ¿Qué significa “Reducir texto”? ¿Significa que reduce la cantidad de texto de la noticia, resumiéndola (¡qué cómodo!)? ¿O significa que reduce el tamaño de la fuente empleada en el texto? Mi propuesta: “Reducir tamaño del texto” (en equilibrio entre tecnicismo y gente normal ).
Coincidiendo con el lanzamiento de Google+, la empresa del buscador –y muchos otros más productos que han acabado eclipsándolo– ha empezado a implantar mejoras gráficas de forma progresiva.
La mayoría son evidentes, visibles en todos los navegadores. No obstante, como dicen nuestros amigos anglosajones, the devil is in the details. En Google lo saben. Muestra de ello es la adaptación de la barra de scroll que aparece únicamente en los navegadores webkit, muy similar a la que se emplea en iOS y en el próximo OSX Lion.
Estas ligeras diferencias entre navegadores, que no afectan (¿o sí?) a la experiencia de usuario me recuerdan al planteamiento de Andy Clarke en su imprescindible Hardboiled Web Design de aceptar las diferentes capacidades de los distintos navegadores y, cuando sea posible, jugar con ellas a tu favor.
Sin embargo, se me plantea la duda sobre la idoneidad de dicha alteración. De vez en cuando, investigo las nuevas posibilidades que ofrecen CSS3 y otras propiedades propietarias de Mozilla y Webkit para aprovecharlas de cara a mejorar los sitios web en los que trabajo. Cuando me encontré con este post acerca de cómo estilar la barra de scroll, mi primera reacción fue una agradable sorpresa. Sin embargo, se debe estudiar más a fondo las implicaciones y consecuencias de transformar/estilar elementos de interfaz nativos. Tengo pendiente un post sobre ello, pero ya os puedo adelantar que apuesto por no alterar dichos elementos.
** Sí. Internet Explorer permite desde hace tiempo alterar la combinación de colores de las barras de scroll. No es exactamente lo mismo y, en el 99% de los casos, el resultado era terrible.
Aunque no hace mucho Twitter actualizó el diseño de su página, los cambios menores se suceden. En una apuesta por las pequeñas iteraciones à la Google, han decidido pasar de la disposición a dos columnas en la sidebar a una sola columna.
El cambio hace una excepción en el bloque de “seguidores/siguiendo”, que mantiene la presentación a doble columna. Excepción bastante lógica ya que son dos bloques estrechamente ligados entre sí; son prácticamente un bloque.
Creo que es un gran acierto ya que, en un espacio tan reducido como una sidebar, dividir a dos columnas resulta incómodo –perdemos velocidad al escanear en zig-zag.
Estoy seguro de que esta versión ya la habían planteado antes del lanzamiento del reciente lavado de cara, pero el horror vacui les forzó a juntar las columnas de “A quién seguir” y “Temas del momento”.
Mejor ahora, ¡que respire!
PD: pese a gustarme el resultado, me surge una duda: ¿a qué viene duplicar el bloque de “A quién seguir” que aparece al final?