Una web es como una maceta
Una web es como una planta en una maceta: nada más lanzarla presentará un aspecto magnífico.
La maceta en la que crezca seguirá el diseño marcado por la época y, una vez pasado el tiempo, la planta se transplantará a una nueva y actualizada versión del recipiente.
Si tenemos una planta marchita en una maceta preciosa, nadie se interesará. Si tenemos una planta genial en una maceta cutre, la gente podrá dudar de si el contenido es tan válido como a priori podría parecer. Tanto maceta como diseño deben mantener un equilibrio cualitativo entre contenido y contenedor, siempre pensando en el usuario final. El contenido es el rey, sí, pero, como en una planta y su maceta (y la tierra, posibles envoltorios, etc.), ¿dónde empieza el contenido y dónde el contenedor? El contenido no son los recursos textuales que se encuentran en las páginas como parecen creer siempre los usuarios. El contenido en una página web es la experiencia del usuario, que se verá afectada por multitud de factores como la calidad del texto, la navegabilidad, el diseño gráfico, la sensación de respuesta del sitio, la accesibilidad, etc.
